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martes, 9 de julio de 2013

Ilusiones estadounidenses en Siria

por Yusuf Fernández- Según señala el Washington Post, el presidente de EEUU, Barack Obama, posee una estrategia difusa en Siria. Él ha decidido armar a los opositores a Assad, pero afirma buscar, al mismo tiempo, una solución política.

El periódico señala que Obama quiere reforzar a la que considera la “oposición armada moderada”, que está liderada por el general Salim Idriss, líder del así llamado Ejército Sirio Libre, y desea convertirla en “lo suficientemente fuerte” como para negociar con el campo contrario durante el período de transición política, que podría abrirse tras la Conferencia de Ginebra-2.

El segundo objetivo de Obama es el de hacer frente a Hezbolá y otros grupos pro-iraníes activos en Siria. El tercer objetivo de esta estrategia, según el Washington Post, es cortar la ayuda militar y financiera a los grupos armados vinculados a Al Qaida, que están considerados “extremistas o peligrosos”.

Para la Administración estadounidense, el dominio que estos sectores extremistas ejercen sobre el conjunto de la oposición armada siria es un fenómeno indeseable y preocupante, porque ellos ponen en peligro también a algunos gobiernos pro-estadounidenses en la región, especialmente el jordano, que se halla en la cuerda floja. Es por ello que Obama busca promocionar a Idriss, a pesar de que, como jefe militar, sus éxitos han sido prácticamente nulos.

El mundo rechaza supuestas “pruebas” sobre las armas químicas

El primer problema para EEUU, sin embargo, es que, según el Washington Post, el pretexto utilizado por Obama para armar a la oposición, el de la utilización por parte del gobierno de Damasco de armas químicas, no convence a nadie, puesto que todo el mundo conoce la realidad gracias en gran medida a los medios de comunicación alternativos e Internet. “Responsables políticos y diplomáticos occidentales también reconocen que la falta de transparencia socava la credibilidad de las afirmaciones sobre las armas químicas,” señala el diario.

El propio Washington Post publicó hace unos días un artículo de dos expertos, Colum Lynch and Joby Warrick, que afirmaban que “no hay forma alguna de probar la autenticidad” de las muestras presentadas por el gobierno estadounidense a los países del Consejo de Seguridad como “pruebas”. El artículo añade que las propias declaraciones de Obama sobre el establecimiento de “una línea roja con respecto a las armas químicas en Siria era un poderoso incentivo para que la oposición fabricara tales evidencias”.

“Si eres la oposición y escuchas que la Casa Blanca ha trazado una línea roja sobre el uso de agentes nerviosos, entonces tienes interés en dar la impresión de que algunas armas químicas han sido utilizadas,” dijo Rolf Ekeus, un científico sueco que encabezó el equipo de inspecciones armas de la ONU en Iraq en los años noventa, al Post.

Jean Pascal Zanders, que hasta recientemente era investigador en el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, dijo que él había buscado en Internet fotos, videos e informes sobre las “pruebas” de los supuestos ataques químicos del gobierno de Siria y lo que vio le había “convertido en un escéptico”.

Conflicto sectario

Desde la victoria del Ejército sirio y Hezbolá en Al Qussair, la Administración estadounidense trabaja en otro plan, el de desencadenar un conflicto entre musulmanes sunníes y shiíes. Idriss afirmó después de esta derrota para los grupos armados que “5.000 efectivos de Hezbolá” habían participado en la operación.

La esperanza de EEUU es la de “poder obtener el apoyo de todos los componentes de la oposición para Salim Idriss”, señala el Post, que añade que cuando Washington crea que Idriss ha logrado esa fuerza entonces trabajará para derrocar a Assad e impedir, al mismo tiempo, que se repita lo que sucedió en Iraq, donde se creó un vacío político tras la caída de Saddam Hussein, lo cual provocó consecuencias nefastas para la ocupación estadounidense en ese país. El artículo concluye diciendo: “Si los norteamericanos quieren evitar la emergencia de una Siria takfiri hace falta que Idriss se convierta en un dirigente político fuerte que se gane a los corazones y mentes de los sirios.”

Cálculos erróneos

Sin embargo, la estrategia de EEUU está basada en unos cálculos que podrían resultar erróneos.

En primer lugar, los individuos a los que Washington apoyó en Iraq demostraron carecer de un apoyo popular y no hay ninguna razón para pensar que esto sería diferente en Siria. El fortalecer una figura como Idriss, que goza del apoyo abierto de EEUU, podría resultar una misión difícil o imposible, ya que el pueblo sirio ve a Idriss como una marioneta de los estadounidenses. Además, la figura de Idriss dicta mucho de ser conciliatoria, como demuestran sus ataques públicos e insultos contra los shiíes.

Por otro lado, nada indica que los grupos más extremistas vayan a quedar debilitados. Ellos tienen armas y dinero y, según enseñan los ejemplos de Afganistán y Libia, los grupos y líderes minoritarios apoyados por Washington acaban siempre perdiendo el poder en favor de grupos más radicales o que tienen referencias religiosas. A esto hay que añadir que la oposición siria está dividida en infinitos sectores y corrientes y esto también se aplica a las bandas armadas.

Cabe señalar que los cargamentos de armas enviadas por Arabia Saudí a Alepo han caído en manos no sólo del ESL, sino también del Frente al Nusra. Ambos grupos cooperan sobre el terreno y también se venden e intercambian armamento los unos con los otros. Además, Riad y Doha apoyan a grupos de ideología takfiri en la creencia de que esto servirá para neutralizar la influencia de Irán en Siria.

A esto hay que añadir que el ESL está compuesto por militantes no menos fanáticos que los del Frente al Nusra. De hecho, muchos de los crímenes atroces y ataques a símbolos religiosos que se han producido en Siria en los últimos meses no son obra de esta última organización, sino del ESL.

Por último, la utilización del sectarismo conlleva sus riesgos, principalmente la extensión del conflicto a Iraq, donde las mismas bandas que operan en Siria continúan llevando a cabo abiertamente actos de terrorismo contra los shiíes y los sunníes moderados. No cabe excluir una reacción de estos últimos contra los grupos extremistas takfiris no sólo en el propio Iraq, sino también en Siria. De este modo, Washington se está implicando en un conflicto muy peligroso contra el mundo shií y buena parte del mundo sunní que rechaza las posturas takfiris, además de contra otras minorías sirias como los alauíes o los cristianos.

Por otro lado, Rusia no está dispuesta a perder su influencia en Siria y dejar que EEUU se apodere de ese país. El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, ha señalado ya que Moscú no piensa permitir que la Conferencia Ginebra-2 tenga un resultado determinado de antemano o suponga una “capitulación” del gobierno de Siria ante los grupos armados apoyados por Washington y sus títeres.

Hoy por hoy, Bashar al Assad continúa siendo la única fuerza capaz no sólo de mantener Siria unida, sino también de otorgarle una estabilidad y mantener un estado laico, que otorgue protección a todas las confesiones. La alternativa sería una situación de caos y desintegración, donde el poder caería en las manos de fanáticos extremistas o marionetas al servicio del imperio estadounidense y donde podría producirse un genocidio contra las minorías religiosas al que ya apuntan algunas acciones criminales llevadas a cabo por los grupos takfiris, incluyendo el ESL.

Es de esperar, pues, que Rusia, Irán y otros muchos amigos, reales y auténticos, de Siria actúen para proporcionar a los sirios más y mejores armas, que ayuden a frustrar los planes de EEUU y sus títeres árabes contra Damasco y, sobre todo, a salvar el país.

Fuente: HispanTV

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martes, 14 de mayo de 2013

Israel quiere empujar a EEUU a otra guerra

por Yusuf Fernández - Tel Aviv está tratando de provocar una intervención extranjera en Siria, liderada por EEUU, al acusar a Damasco de utilizar armas químicas. Ésta es la misma excusa, las armas de destrucción masiva, que los sectores neocon pro-israelíes utilizaron en 2003 para lanzar la guerra de Iraq. Más tarde, esta afirmación resultó ser una mentira como muchos expertos de todo el mundo habían advertido previamente. Por su parte, Siria ha negado haber utilizado armas químicas. El ministro de Información sirio dijo el 24 de abril que su país no utilizaría este tipo de armas incluso en el caso de una guerra con su peor enemigo, Israel. 
 
El 15 de abril, el jefe de la Inteligencia Militar y antiguo jefe del Instituto de Seguridad Nacional de Israel, general Amos Yadlin, hizo un llamamiento para dar pasos con el fin de romper el “eje de la resistencia” -formado por Irán, Hezbolá y Siria- debilitando al presidente sirio, Bashar al Assad, y poniendo fin a su mandato tan pronto como fuera posible. Yadlin añadió, en unas declaraciones recogidas por el Canal 2 de la TV israelí, que “quien no sea consciente de que la caída de Assad sería un acontecimiento positivo para Israel, será incapaz de entender la situación correctamente”.

Yadlin añadió, en una declaración en la conferencia del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INNS) en Tel Aviv, que él no excluía una confrontación entre Israel y Siria. Sin embargo, advirtió que sería una dura guerra, porque un conflicto con el ejército sirio significaría que misiles Scud, y posiblemente misiles más avanzados, caerían sobre Tel Aviv.

Por su parte, el general de brigada Itai Brun, jefe de la división de Inteligencia Militar de Israel, dijo el 24 de abril que las tropas sirias habían utilizado probablemente gas sarin, un agente nervioso letal, contra militantes respaldados por el extranjero en varias ocasiones en los pasados meses. Brun no dio indicación de que tuviera sólidas evidencias, tales como muestras del suelo, que se utilizan normalmente para verificar el uso de las armas químicas.

Significativamente, él hizo estas declaraciones en un momento en el que el secretario de Defensa de EEUU, Chuck Hagel, estaba terminando una visita de tres días a Israel, enfocada en la crisis siria y el programa de energía nuclear de Irán. Durante su viaje Hagel recompensó a Israel con un enorme acuerdo de armamento.

EEUU ha descrito cualquier uso de las armas químicas en Siria como una “línea roja”, que probablemente llevaría a una acción militar. Sin embargo, Washington y sus aliados guardaron silencio cuando tuvo lugar el único ejemplo real de utilización de armas químicas en la localidad de Jan al Assal, en la provincia de Alepo. Esto no es nada sorprendente. porque desde el inicio de sus esfuerzos para promover una guerra civil en Siria, Washington ha dependido enormemente de las fuerzas extremistas que utilizaron las armas químicas, particularmente el Frente Nusra, que acaba de declarar oficialmente su lealtad a Al Qaida. Arabia Saudí, Turquía y Qatar han enviado armas a estos grupos, mientas que Washington ha estado enfrascado en una operación para ayudar a los grupos radicales de Libia y otras naciones a mandar terroristas a Siria con el fin de luchar contra el gobierno sirio.

Aún peor, la ONU, bajo la presión de EEUU y otros países occidentales, se negó a investigar el incidente de Jan al Assad y lo situó al mismo nivel que las infundadas alegaciones de los grupos armados de que las tropas sirias habían utilizado armas químicas. Por supuesto, ninguna evidencia real de tales hechos fue suministrada para respaldar tales afirmaciones.

El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, denunció, por su parte, que EEUU y sus aliados europeos habían bloqueado una investigación relativa a las afirmaciones sobre el uso de armas químicas. “En lugar de enviar a un grupo de expertos a un lugar concreto de Alepo, como se había prometido,” dijo Lavrov, “ellos comenzaron a solicitar a las autoridades sirias acceso a todas las instalaciones en el territorio sirio y pidieron permiso para interrogar a cualquier ciudadano en el territorio de Siria. Esto supone un intento de politizar el tema y dar a Siria el mismo tratamiento que recibió Iraq hace mucho tiempo, cuando se estaban buscando allí armas nucleares”.

Israel presiona a la Administración Obama

Poco después de que Brun realizara sus declaraciones, el secretario de Defensa de EEUU, Chuck Hagel, puso en duda la conclusión del general israelí de que el gobierno sirio había utilizado armas químicas hace algunos meses. “Cualquier respuesta de EEUU a Siria estará basada en hallazgos de la inteligencia estadounidense. Las sospechas son una cosa. Las pruebas son otra,” dijo Hagel.

Por su parte, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, afirmó patéticamente desde Bruselas que el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, no estaba “en posición de confirmar” la declaración de Brun, como si una confirmación proveniente de uno de los peores enemigos de Siria contra ese país fuera algún tipo de palabra infalible que determina la verdad.

Los informes de los medios de prensa estadounidenses afirman que las alegaciones del gobierno de Obama sobre el posible uso de las armas químicas en Siria han llevado a los congresistas extremistas a presionar más duramente a la Administración para que cumpla su anterior amenaza de que el uso de las armas químicas en Siria sería llevaría a un “cambio de juego”. Algunos republicanos sionistas, que trabajan también como lobbistas de la industria del armamento, han estado pidiendo a la Administración Obama que envíe armas a los grupos terroristas que luchan en Siria o incluso lleve a cabo una invasión militar del país árabe con el fin de derrocar el gobierno del presidente Al Assad.

El senador John McCain, un senador republicano por Arizona y ex candidato presidencial, pidió que Obama ordenara una acción para implementar su “línea roja”, creando una “área segura” en el territorio sirio y una “zona de exclusión aérea”. Tales pasos requerirían fuertes ataques aéreos y la implicación de tropas estadounidenses sobre el terreno. Otra senadora, Dianne Feinstein, demócrata por California y presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, dijo que “una acción militar debe ser adoptada para impedir un uso a escala mayor” de las armas químicas.

El Washington Post citó una frase de una carta enviada por la Casa Blanca al Congreso -”ninguna opción está fuera de la mesa” - y mostró su preocupación de que otra acción militar de EEUU en Siria “abra un nuevo frente en el mundo islámico”. El periódico, sin embargo, afirmó que una invasión militar estadounidense contra Siria “podría servir también de aviso a Irán de que Obama habla en serio cuando establece líneas rojas”.

De forma nada sorprendente, la “coalición nacional” siria, creada por el gobierno estadounidense y compuesta por algunas figuras no representativas de los Hermanos Musulmanes y otros exiliados pidió rápidamente a EEUU y otros estados occidentales que actúen “de forma urgente y decisiva” para demostrar que la línea roja del presidente norteamericano no son sólo “palabras vacías”. Este grupo de la oposición considerado como “el legítimo representante del pueblo sirio” por Washington y sus aliados, no duda en presionar en favor de una guerra que podría llevar la devastación a su propio país.
Cabe señalar que las nuevas acciones estadounidenses contra Siria comenzaron hace algunas semanas. En aquel momento, algunos medios informaron que Washington había enviado a unos 200 soldados estadounidenses a la frontera de Jordania con Siria para entrenar a militantes anti-sirios y, en palabras de Hagel, “mejorar su preparación para diversos escenarios”. Altos responsables de EEUU dijeron a Los Angeles Times que estos escenarios incluían el despliegue de 20.000 soldados estadounidenses para invadir Siria con la excusa de controlar su arsenal de armas químicas.
Durante el último encuentro con el grupo de los así llamados “Amigos de Siria”, ahora reducido a 11 miembros, Kerry anunció también que EEUU doblaría su “ayuda no letal” a los terroristas sirios hasta los 250 millones de dólares. Según Reuters, un responsable estadounidense dijo que esta ayuda “podría incluir por primera vez equipos de apoyo en el campo de batalla, tales como chalecos antibalas y gafas de visión nocturna. Los responsables estadounidenses dijeron en el pasado que el equipo incluiría asimismo vehículos y equipos de comunicación, pero Kerry no especificó más”, añadió Reuters.

¿Otra ruinosa guerra en beneficio de Israel?

Hoy, justo como ocurrió hace una década en Iraq, afirmaciones falsas sobre el empleo de las armas químicas sirias contra los militantes respaldados por el extranjero están siendo utilizadas para lanzar una guerra agresiva para beneficiar los intereses geoestratégicos de EEUU e Israel en Oriente Medio.

Algunos se preguntan por qué EEUU e Israel están tratando de utilizar el pretexto de las armas químicas justamente ahora. La razón real es probablemente los cambios ocurridos en el campo de batalla de Siria. En realidad, los militantes, incluyendo aquellos que tienen vínculos con Al Qaida, han sufrido una serie de humillantes derrotas a manos del Ejército sirio, incluyendo la pérdida de las estratégicas ciudades de Al Qussair, cerca de la frontera libanesa, y Otaiba, al este de Damasco, que habían servido como importantes corredores para el paso de militantes y armas suministradas por los países occidentales y las monarquías del Golfo Pérsico. Estos gobiernos occidentales y del Golfo temen ahora que, sin una agresión militar occidental directa, los terroristas sean aplastados y completamente derrotados en Siria.

Los círculos sionistas en EEUU han vinculado un posible ataque contra Siria con otra guerra contra Irán con la excusa de poner fin a su programa nuclear. El objetivo real de esta campaña anti-siria y anti-iraní es ayudar a Israel a lograr una hegemonía en Oriente Medio e imponer un control estadounidense sobre las estratégicas y ricas regiones petrolíferas de Oriente Medio y Asia Central. Estas criminales políticas amenazan con una conflagración más amplia, que podría envolver a toda la región, y están dirigidas en última instancia a debilitar o destruir a China y Rusia, los principales rivales de EEUU, que está promoviendo un mundo multipolar.

No sería sólo el pueblo de Siria el que sufriría las consecuencias de semejante guerra. El pueblo estadounidense también pagaría un alto precio no sólo en lo que respecta a la vida de sus soldados enviados a luchar por Israel y el imperialismo estadounidense, sino también por la inevitable escalada de políticas económicas y sociales restrictivas y ataques contra los niveles de vida de la población, que serían puestos en práctica con fin de financiar esta nueva y también ruinosa guerra en beneficio de Israel. 

Fuente: HispanTV

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sábado, 13 de abril de 2013

Las armas occidentales alimentan a Al Qaida en Siria

por Yusuf Fernández - Una de las falsedades mediáticas que se han difundido en los medios occidentales sobre Siria es la existencia de una “diferenciación” entre “opositores armados moderados”, que estarían representados por el Ejército Sirio Libre -es decir, unos opositores aparentemente más inclinados a seguir las pautas y directrices planteadas por sus patrocinadores, los países occidentales y árabes del Golfo Pérsico, y los “opositores armados radicales”, donde estaría el Frente al Nusra, que acaba de cambiar esta semana su nombre por el de Al Qaida en Siria, siguiendo la estela de “Al Qaida en Iraq”, la organización de la que el primero procede.

Sin embargo, tal planteamiento ha demostrado ser inverosímil. Cabe recordar, en primer lugar, el rechazo del ESL a la decisión estadounidense, adoptada hace varios meses, de incluir al Frente al Nusra en su lista de organizaciones terroristas, postura ésta que causó indignación en Washington.

En segundo lugar, según el sitio israelí de inteligencia Debka.com, los países occidentales han acogido también con irritación las noticias de que el ESL está vendiendo las armas que recibe de fuentes occidentales y árabes a Al Qaida en Siria. Esto supone no sólo un vínculo superficial, sino que demuestra la perfecta sincronía entre ambos grupos, tanto a nivel operativo como incluso ideológico.

Según Debka.com, el presidente francés, François Hollande, habría cambiado, por esta razón, de opinión sobre su anunciada intención de enviar armas a los grupos terroristas en Siria. “Nosotros no lo haremos (enviar armas) mientras no estemos seguros de que habrá un completo control de la situación por parte de la oposición”, dijo el 29 de Marzo.

Quizás los asesores de Hollande no le hayan comunicado lo ridículas que resultan tales aseveraciones. Si para los insurgentes se trata de escoger entre las armas de Hollande y sus correligionarios que luchan hombro con hombro con ellos en Siria, la elección no resultará demasiado complicada, especialmente teniendo en cuenta que los grupos armados no carecen de apoyos y mentores. 

Por otro lado, Al Qaida en Siria posee una superioridad evidente en lo referente a motivación de combate, compromiso ideológico y contactos internacionales con respecto a los otros grupos. Esto queda plasmado en su rápido crecimiento y el progresivo declive del ESL.

El mismo día que Hollande pronunció su declaración, las autoridades turcas se incautaron de 5.000 pistolas, rifles y 10.000 balas en la localidad de Akcakale, antes de que ellas fueran enviadas a Siria. Aunque este gesto es meramente simbólico, dado el volumen de armas que entran en Siria para los insurgentes, esta medida supuso un reconocimiento implícito de que Turquía ha estado violando el Derecho Internacional al alimentar y permitir el envío de armas a un país vecino con el fin de desestabilizarlo, algo expresamente prohibido en la Carta de las Naciones Unidas.

Por otra parte, los dos regímenes absolutistas wahabíes, el de Arabia Saudí y Qatar, continúan enviando armas a los terroristas sirios. Esto no es de extrañar teniendo en cuenta que para ambos gobiernos, apoyados incondicionalmente por Occidente, el ayudar a Al Qaida no supone ni siquiera un problema de imagen. Arabia Saudí ha utilizado durante mucho tiempo a terroristas con el fin de desestabilizar Iraq, y más concretamente al gobierno de Nuri al Maliki, por su pertenencia a la escuela shií y sus buenas relaciones con Irán.

Los países occidentales podrían estar comenzando a entender el peligro que genera el monstruo que ellos mismos han estado alimentando. Al Qaida está hoy en día muy presente en Siria e Iraq e incluso en el Norte del Líbano, donde no sólo combate sino que forma a miles de voluntarios de numerosos países en su ideología extremista. Esto satisface, sin duda, a los gobiernos qatarí y saudí, pero supone un peligro real para los países occidentales, que está en la actualidad desplegando tropas en Afganistán y Mali para frenar a esas mismas fuerzas.

La explicación de por qué varios gobiernos europeos, incluyendo el francés y el británico, apoyan a tales fuerzas en Siria, que resultan para ellos tan nefastas en otros lugares, tiene que ver con su subordinación a los lobbies sionistas en sus respectivos países. Para los círculos pro-israelíes, el problema no es el extremismo de Al Qaida, sino el eje de la resistencia -del que Siria es un miembro destacado-, que sigue constituyendo, hoy como ayer, el principal obstáculo para la implementación del plan norteamericano-israelí para controlar Oriente Medio.

Fuente: Al Manar.

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jueves, 28 de marzo de 2013

Francia pronto se arrepentirá de su apoyo a los terroristas de Al Qaida en Siria

por Yusuf Fernández - A finales de febrero, algunas agencias internacionales informaron de que cientos de rebeldes extranjeros estaban huyendo de la provincia de Ibleb, en el noroeste de Siria, a través de Turquía. Algunos de ellos afirmaron que estaban planeando unirse a los militantes de Al-Qaeda en Malí para luchar contra las tropas francesas desplegadas allí.

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jueves, 7 de marzo de 2013

¿Está Obama preparado para un cambio de política hacia Irán?

por Yusuf Fernández - HispanTV - No hay duda de que muchas personas en el mundo saludaron la declaración del vicepresidente de EEUU, John Biden, realizada durante la reciente conferencia de Munich, de que su país estaba dispuesto a mantener contactos bilaterales con Irán, que muchos consideran cruciales con el fin de poner fin a la disputa en torno al programa nuclear iraní.

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