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sábado, 25 de mayo de 2013

"El Show de la Línea Roja Siria-Irán"

por Pepe Escobar - Este asunto eminentemente "bushista" de la “línea roja” de Obama, aplicado a Siria, Irán, o ambos, está cayendo un poco en el ridículo.

Por ejemplo, el tour de Israel y del “amistoso” CCG (en realidad el Club de la Contrarrevolución del Golfo) del jefe del Pentágono Chuck Hagel la semana pasada. Los contratistas de la defensa hicieron correr el Moet Chandon mientras Hagel se reunía alegremente con ese prodigio de la democracia –el Príncipe Heredero de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) Mohammed bin Zayed– para celebrar la venta de 25 cazabombarderos F-16.

Hay más en camino: 48 interceptores de misiles THAAD (sistema para derribar misiles balísticos de corto y medio alcance y alcance intermedio en su fase terminal), por ‘solo’ 1.000 millones de dólares. El Pentágono está enviando uno de sus únicos dos sistemas semejantes de Guam este mes para contrarrestar esa otra amenaza, los misiles de Corea del Norte.

El festival de armamento de Israel y las petromonarquías del Golfo –defensa de misiles, cazabombarderos, megabombas– no podía dejar de vitorearse como el “mensaje” proverbial para “contrarrestar las ambiciones nucleares de Irán”, “la amenaza aérea y de misiles planteada por Irán, “la preocupación general por la búsqueda de un arma nuclear por parte de Irán” o “la determinación de Washington de impedir que Irán adquiera armas nucleares”.

En este caso no existe una “línea roja”, solo el armamento inflexible de Israel y del CCG. Cualquier duda, culpad a Irán. Y esto mientras medios controlados por los saudíes en Medio Oriente –casi todos, con la excepción de al-Jazeera– propagaban incansablemente que Tel Aviv busca un acuerdo para utilizar suelo turco para un ataque contra Irán.

Un momento: hay más armamento en camino hacia latitudes vecinas. Kraus-Maffei Wegmann (KMW) de Alemania cerró otro negocio por 2.480 millones de dólares con Catar –preparado durante cinco años– para entregar 62 tanques Leopard 2 y 24 cañones sin retroceso autopropulsados. Catar no los usará precisamente en la Copa del Mundo de la FIFA de 2022; van destinados a “grupos amigos en otros países” como en el caso de los “rebeldes” en Siria, a través de Turquía.

Preguntad a los nénets

Ahora consideremos la patraña de las armas químicas en Siria. Parece que la Casa Blanca está convencida de que la CIA cree, con “diferentes grados de confianza”, que el gobierno sirio ha usado armas químicas. El Secretario de Estado John Kerry –un animador de la “intervención” que se presenta como paloma– ya estaba convencido.

Pero entonces Hagel dijo: “Sospechas son una cosa y evidencia es otra”. Solo para titubear un poco después; durante su visita a Israel se convenció de que Bashar al-Assad estaba utilizando gas sarín. Por cierto, después de todo, Hagel terminó teniendo acceso ilimitado a inteligencia israelí, no estadounidense.

Y ahora lo mejor del mercadeo de Hagel. Si se involucra como vendedor viajero para “nuestros bastardos” con un argumento de ventas de “Mirad, Irán y Siria locos, podríais considerar la comparación con esto, esto y esto”.

Los nénets de Siberia –que cruzan el río Ob para entrar al Círculo Ártico– podrían enseñar una o dos cosas sobre estrategia a esos flácidos guerreros de salón en el país de los think-tanks estadounidenses. Hasta los nénets sabrían que la actual histeria sobre armas químicas es una ficción total de la CIA, el MI6 y la inteligencia israelí corroborada por cero evidencia. A pesar de todo, la “sabiduría” que prevalece en Washington es que hay que imponer una “línea roja” a Siria de la misma forma que hay que imponer una “línea roja” a Irán.

El hecho es que el gobierno de al-Assad acusó inicialmente a los “rebeldes” de utilizar armas químicas y pidió a las Naciones Unidas una investigación oficial.

Incluso el New York Times se vio obligado, a regañadientes, a admitir que los “rebeldes” reconocieron que tuvo lugar un ataque en territorio controlado por el gobierno, con 16 muertos del Ejército Sirio, más 10 civiles y más de 100 heridos. Pero luego los “rebeldes” cambiaron la narrativa y culparon a Damasco de bombardear a sus propios soldados. Moscú introdujo una medida de realidad, detallando que Washington estaba bloqueando la investigación de la ONU.

Nuestros nénets de Siberia también sabrían que no se puede decir que haya algo secular en la dirección de los “rebeldes” de Siria; es un grupo variopinto con diferentes grados de fanatismo. Una vez más, los nénets no tendrían que congelarse leyendo el New York Times para descubrir que la CIA está canalizando armamento “en secreto” e indiscriminadamente a los “rebeldes” a través de Arabia Saudí y Catar. A pesar de todo, el gobierno de Obama pregona la ficción de que Washington solo suministra ayuda “no letal” mientras el Congreso sigue insistiendo en que Obama instale una “zona de exclusión aérea” en Siria, como un remix bélico de la OTAN al estilo libio.

¿Alguien quiere un paquete de ataque subsiguiente?

El país de los think-tanks está en éxtasis porque las petromonarquías del CCG tienen ahora acceso a municiones guiadas de precisión para “atacar objetivos iraníes”.

Pero nada se compara con el vitoreo por el nuevo acceso de Israel a aviones cisterna de reabastecimiento aéreo KC-135 o Stratotankers. Además existe la inminente transferencia de misiles antirradiación así como versiones avanzadas de los misiles AGM-88 HARM. Estos juguetes “reducirán la amenaza al paquete de ataque subsiguiente de Israel”.

No, no tiene que ver exactamente con “circunspección de EE.UU.” o con “resolución de EE.UU. en la campaña contra las armas nucleares iraníes”; son los ladridos repetidos del Perro de la Guerra.

Mientras tanto, ese Estado policial dirigido por el “Rey Playstation”, también conocido como Jordania, ha abierto su espacio aéreo a los drones israelíes involucrados ahora en el “monitoreo” de Siria.

Como ha advertido repetidamente Asia Times Online, Obama en Siria se está convirtiendo rápidamente en un remix de Reagan en el Afganistán de los años 80. Todos sabemos en qué se convirtieron posteriormente esos “combatientes por la libertad”. En ese contexto, el que Robert Ford, el supuesto experto de Obama en Siria, le diga al Comité de Relaciones Exteriores del Senado que es importante que Washington “intervenga” para afectar “el equilibrio interno del poder en Siria”, es más bien un chiste, no una línea roja.

Se ha especulado ampliamente que después del atentado de Boston Obama y Vladimir Putin hicieron un trato: Washington deja que Moscú haga lo que quiera en Chechenia, pero obtiene un gesto de aprobación para instalar una “zona de exclusión aérea” y más caos en Siria. No hay pruebas al respecto. Lo que quiere saber un hábil geopolítico como Putin es qué obtiene en Siria en términos prácticos (y Obama no tiene la menor idea). Las migas de un banquete de la OTAN no sirven.

En cuanto a permitir que Siria se convierta en un emirato wahabí “amigo de Occidente” o en otro feudo fallido de la Hermandad Musulmana, no hay que llegar más lejos que el Jeque Nasralá de Hizbulá… “el objetivo de cualquiera que sea responsable de la guerra en Siria, es destruir Siria para que no exista un fuerte Estado centralizado y para que sea demasiado débil para tomar decisiones con respecto a su petróleo, su mar o sus fronteras”.

De eso se trata cuando hablan de una línea roja.

(Copyright 2013 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved. 

Fuente: ABNA

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viernes, 3 de mayo de 2013

El regreso de los muertos vivientes

por Pepe Escobar - Los evangelistas israelíes a favor de una guerra contra Irán están todavía de moda y sus mentirosas recetas propagandísticas todavía seducen a muchos neoconservadores y demócratas en los Estados Unidos y Occidente europeo. La mentira para justificar una guerra contra Irán puede todavía funcionar, como fue en su época el falaz pretexto de la bomba atómica de Saddam Hussein para invadir Irak. Pero habría que analizar más de cerca el impacto mediático de la mentira —y no la supuesta bomba— para neutralizarla como “arma de destrucción masiva” de control del pensamiento y sentimiento de los verdaderos intereses de los pueblos pacíficos del mundo, tal como nos advirtió el sabio maestro José Saramago.

Al tío Marx nunca se le ocurrió que la historia se repetiría como una doble tragedia después de haber sido una farsa para comenzar. Examinemos el caso del que se trata. Ante todo, echemos una mirada al artículo de opinión del Wall Street Journal de septiembre de 2002, en los histéricos preparativos de la invasión de Irak.

Título: «El caso a favor del derrocamiento de Sadam». Autor: Benjamin "Bibi" Netanyahu, entonces aspirante al gobierno israelí.

Lo dice todo: “un dictador que expande rápidamente su arsenal de armas biológicas y químicas” y “que trata febrilmente de adquirir armas nucleares”; el paralelo entre Sadam e Hitler; el retrato de Israel (una potencia nuclear de facto) como víctima indefensa del “terror” palestino; la afirmación de que Sadam podría producir combustible nuclear “en centrífugas del tamaño de máquinas de lavar que pueden ocultarse por todo el país, e Iraq es un país muy grande”; la agitación a favor de un ataque preventivo unilateral; y la conclusión inevitable de que “nada dará resultado salvo el desmantelamiento de su régimen”.

Avancemos rápidamente más de 10 años a esta semana en Israel. La escena: conferencia de prensa del primer ministro israelí Bibi Netanyahu y del visitante, el presidente de EE.UU. Barack Obama. Cualquiera que lo viera en vivo en al-Jazeera, de Medio Oriente al Este de Asia, tiene que haber pensado que estaba viendo un Regreso al futuro geopolítico y, francamente, Michael J. Fox por lo menos tenía encanto.

Esta vez no hay encanto que valga; fue más bien un escalofriante Regreso de los muertos vivientes de cuello y corbata. Bibi y Obama se esforzaron por subrayar que el lazo entre EE.UU. e Israel es “eterno”. En realidad Bibi prefirió destacar que las armas nucleares (inexistentes) de Irán plantean una amenaza existencial para Israel. Repitió, una y otra vez, que Obama es inflexible: Israel tiene derecho a hacer lo que quiera para defenderse, su seguridad no es responsabilidad de nadie más, ni siquiera de Washington.

Obama, por su parte, subrayó otra vez que la política oficial de Washington hacia Irán no es de contención, sino impedir que Irán adquiera un arma nuclear. Subrayó que la “ventana de oportunidad” se está achicando; y, por supuesto, que todas las opciones están sobre la mesa.

La idea de que el presidente de EE.UU. (POTUS) ignore intencionalmente el veredicto sobre Irán de su propia sopa de letras de agencias de inteligencia podrá tomar por sorpresa a un mundo racional. Pero no se trata de realidad; se parece más bien a un reality de mala calidad.

Sueña, sueña, sueño húmedo de colono

Los que gobiernan Israel –a pesar de la avalancha de desmentidos de los medios corporativos infestados de neoconservadores de EE.UU.– fueron absolutamente esenciales en toda la operación de enardecimiento para la Guerra de Irak; Ariel Sharon alardeó entonces de que la coordinación estratégica entre Israel y EE.UU. había alcanzado “dimensiones sin precedentes”.

Bibi fue solo era uno de tantos entonces –como detalla Jim Lobe aquí – citando palabras sabias de Bibi suministradas a un Congreso de EE.UU. mal informado hasta la inconsciencia en 2002.

Cada “funcionario israelí” de entonces elucubraba sin aliento que Sadam estaba solo a meses de conseguir un arma nuclear. La mayor parte de la “inteligencia” sobre las armas de destrucción masiva presentada al Congreso y fielmente pregonada por los medios corporativos fue filtrada, si no enteramente amañada, por los servicios de inteligencia israelíes, debidamente detallado, entre otros, por Shlomo Brom en su estudio An Intelligence Failure, publicado por el Centro Jaffee de Estudios Estratégicos de la Universidad de Tel Aviv en noviembre de 2003.

Por supuesto no importó que los inspectores de la ONU no encontrasen pruebas de un programa de armamento nuclear. Por supuesto no importó que el yerno de Sadam, Hussein Kamel, quien había desertado a Jordania en 1995, dijeran con precisión a los inspectores de la ONU que no había habido ningún arma de destrucción masiva desde 1991.

Ahora es una doble tragedia, y de nuevo una doble farsa. Hasta los nepalíes que construyen brillantes torres en Dubai saben que la histeria de “Bombardead Irán” es la táctica de Tel Aviv para distraer del tema de la implacable confiscación de tierras/limpieza étnica a cámara lenta en Palestina y consecuentemente la imposibilidad total, de facto, de una solución de dos Estados.

Aquí, Jonathan Cook detalla concisamente la configuración política francamente temible de Israel después de las últimas elecciones. La web israelí Ynet ha informado de que los colonos israelíes no dejan de aclamar al nuevo gabinete. Traducción: el último clavo en el ataúd del ya muerto y enterrado “proceso de paz”.

De modo que ahora tenemos una moderna parábola geopolítica que intrigaría a Esopo. Bibli insulta en público a POTUS. Apoya desvergonzadamente a Mitt Romney (¿quién se acuerda?) en las elecciones presidenciales de EE.UU. Ataca el “proceso de paz” con una andanada de “hechos en el terreno” creados con misiles Hellfire (con considerable “daño colateral” palestino). Insiste en su único mensaje: Bombardead, bombardead, bombardead, Irán. Y entonces POTUS, en teoría el poderoso Doble 0 Bama con una licencia (lista) para matar pero que realmente se comporta como un turista accidental, aterriza en Israel con su lista para matar entre las piernas, para refocilarse en la gloria de Bibi.

No es sorprendente que el rabioso tropel neoconservador/israelí ante todo/bombardead Irán esté encandato. Hace diez años su mantra fue “Los hombres de verdad van a Teherán”. La pregunta ahora es si POTUS tendrá los cojones necesarios para hacerlos ceder.

Fuente: Red Voltaire.

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martes, 4 de septiembre de 2012

Morsi presenta su tarjeta de visita

Por Pepe Escobar - Red Voltaire - 03/09/2012 - Todos los periodistas investigadores siguen de cerca el comportamiento y los movimientos del señor Morsi para descifrar lo que realmente tiene en la cabeza el nuevo presidente de Egipto, tanto en lo que se refiere a los intereses estratégicos del país, tanto en lo que respeta al mantenimiento de una política soberana. Durante varias décadas el país de los faraones se ha comportado como un simple y humilde sirviente de los propósitos geopolíticos de Washington. Egipto es el país más poblado del Medio Oriente y las masas populares quieren cambio, una zona geográfica en plena ebullición por los apetitos de ciertas potencias extranjeras que conspiran en la región.

Más vale no meterse en líos con el Hermano Musulmán Morsi.

Directamente después de China «comunista» –donde recibió una acogida de alfombra roja del presidente Hu Jintao y del vicepresidente Xi Jinping– el presidente egipcio aterriza en el “maligno” Irán como un verdadero dirigente mundial árabe. [1]

Imaginad un sondeo en Tampa, Florida, entre delegados a la convención republicana que unge al artero dúo Mitt Romney-Paul Ryan como su candidatura presidencial. Es probable que Morsi sería juzgado peor que Hitler (¡oh, no! ese era Sadam. O tal vez Osama. O tal vez Ahmadineyad...)

Tampa-Teherán. La suprema instantánea de la actual división geopolítica. Por una parte, los del 1% clamando sangre, de Barack Obama o de diversos musulmanes. Por la otra, la masa de la verdadera «comunidad internacional» prácticamente todo el Sur global (incluidos observadores como China, Brasil, Argentina y México) que se niega a ceder a los dictados imperiales militares y financieros. Reafirmando sus impecables credenciales periodísticas, los medios corporativos de EE.UU. lo descartan todo como solo una «francachela del Tercer Mundo».

En todo caso, la gran noticia es que Egipto ha vuelto. En otras palabras, el eje Washington-Tel Aviv está apopléjico.

Es posible que Morsi esté caminando de lado a lado como el proverbial egipcio en la imaginación popular. En realidad está avanzando permanentemente. A esta altura es obvio que la nueva política exterior de Egipto se concentra en la restauración de El Cairo, históricamente centro intelectual del mundo árabe, a su posición de liderazgo usurpada por los bárbaros ricos petroleros de la Casa de Saud durante todas las décadas en las que Egipto fue un simple humilde sirviente de los propósitos geopolíticos de Washington.

Esos fueron los días (pasados hace tiempo) –hace más de tres décadas– cuando Teherán rompió relaciones con El Cairo porque Egipto firmó los acuerdos de Camp David. La presencia de Morsi en la Cumbre del Movimiento de No Alineados (MNA) en Teherán podrá no significar todavía el retorno de relaciones diplomáticas plenas, como ha estado divulgando el portavoz de Morsi, Yasser Ali. Pero es un golpe diplomático sensacional.

Comienza el nuevo gran juego

Conviene hacer una rápida recapitulación. El primer viaje crucial de Morsi al extranjero fue a Arabia Saudí, a la reunión de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) en La Meca. La Casa de Saud considera con extrema sospecha a la Hermandad Musulmana, para decir lo menos. Inmediatamente después, Morsi recibió una visita personal del emir de Catar y un cheque por 2 millones de dólares sin condiciones; luego despidió de inmediato a los antiguos dirigentes del orwelliano Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF).

Mientras tanto, Morsi ya había lanzado el plan de Egipto para resolver la interminable tragedia siria: un grupo de contacto que uniera a Egipto, Irán, Turquía y Arabia Saudí. Ninguna solución siria se logrará sin esos protagonistas extranjeros esenciales, y Egipto tendrá cuidado de posicionarse como mediador entre los intereses de Irán y de Turquía y Arabia Saudí (que viene a ser lo mismo; en 2008 Turquía firmó un acuerdo estratégico, político, económico y de seguridad con el CCG).

De un solo golpe, Morsi cortó la cabeza de una falsa serpiente vendida a Washington durante años por el rey jordano Playstation y la Casa de Saud: que una «maligna» media luna chií de Irán a Líbano a través de Irak y Siria debilitaba la «estabilidad» de Medio Oriente.

Lo que en realidad temen el rey Abdullah de Arabia Saudí y el más joven Abdullah II de Jordania es la agitación y la ira de sus propias poblaciones, para no hablar de la simple idea de democracia; es fácil culpar al chiismo incontrolado de todo porque Washington es suficientemente crédulo, o expedito, para aceptarlo todo.

El mito de la «media luna chií» puede desenmascararse de muchas maneras. La que sigue es solo una que yo he visto en persona, en el lugar, durante bastante tiempo a mediados de los años 2000. Teherán sabe que la mayoría del poderoso clero de Irak es totalmente adverso al concepto jomeinista de la República Islámica. No es sorprendente que Teherán esté muy preocupado por el renacimiento de Najaf en Irak como principal ciudad sagrada del Islam chií, en detrimento de Qom en Irán.

Washington acepta esa propaganda porque es central para el Nuevo Gran Juego. Sea cual sea el gobierno, de Bush a Obama y más allá, una obsesión clave de Washington es neutralizar lo que se considera el eje chií de Líbano, a través de Siria e Irak, pasando por Irán hasta llegar a Afganistán.

Una simple mirada al mapa nos dice que este eje está en el centro del enorme despliegue militar de EE.UU. en Asia, frentando a China y Rusia. Obviamente la mejor inteligencia de Pekín Moscú lo ha identificado durante años.

Rusos y chinos ven cómo el Pentágono «administra» –indirectamente– una gran parte de las reservas de petróleo de la región, incluido el noreste chií de Arabia Saudí. Y ven cómo Irán –como centro de gravedad de toda la región– no puede dejar de ser la suprema obsesión de Washington. El lío nuclear es solo un pretexto, en realidad el único. En última instancia, no se trata de destruir Irán, sino de subyugarlo a la condición de aliado dócil.

En este duro tejemaneje entra en juego el Hermano Morsi, volviendo a mezclar las cartas con la rapidez de un croupier en Macao empleado por Sheldon Adelson. Lo que podría haber tardado meses y tal vez años, la marginación de los antiguos dirigentes del SCAF, que Catar sea privilegiado en detrimento de Arabia Saudí, una visita presidencial a Teherán, que Egipto llegue a ser un líder del mundo árabe, lo ha logrado solo en dos meses.

Desde luego, todo dependerá de cómo se desarrolle la relación entre Egipto e Irán y de si Catar –e incluso Irán– logran ayudar a que la Hermandad Musulmana salve a Egipto del colapso (no hay dinero para nada; un déficit anual de 36.000 millones de dólares; casi la mitad de la población es analfabeta y el país importa la mitad de sus alimentos).

De vuelta a Camp David

El problema inmediato con el grupo de contacto de Egipto para Siria es que Turquía –en otra expresión de su espectacularmente contraproducente política exterior– decidió boicotear la reunión del MNA. Pero Egipto se mantiene impertérrito y propone agregar a Irak y Argelia al grupo de contacto. [2]

Y llega Teherán con otra «arrolladora» propuesta diplomática, según el Ministerio de Exteriores; una troika del MNA de Egipto, Irán y Venezuela, más los vecinos de Siria, Irak y Líbano. De modo que todos quieren hablar, además de Turquía, como muestra la evidencia. La propuesta de Teherán está totalmente apoyada por Rusia.

Y justo mientras la cobertura mediática corporativa estadounidense disfrutaba de los discursos de odio en la convención de millonarios de Tampa, el «aislado» supremo líder de Irán, Ayatolá Jamenei, se reúne con el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon y pide un Medio Oriente libre de armas nucleares. [3]

No es exactamente la posición de un «nuevo Hitler» que quiere una bomba nuclear… lo antes posible, como discursea incesantemente el belicista dúo Bibi-Barak. Y ciertamente una denuncia muy popular del Sur global de la cósmica hipocresía de Washington al ignorar deliberadamente el arsenal nuclear de Israel mientras presiona a Irán por su programa nuclear.

Sobra decir que los medios corporativos de EE.UU. no informan nada al respecto.

Mientras tanto, todos los ojos del Sur global se centran en Morsi. Tal como van las cosas, no es exagerado imaginar que la Hermandad Musulmana juegue más temprano que tarde la carta de Camp David. En ese caso, hay que esperar que Washington se enfurezca, e incluso que viaje por el tiempo hasta la Latinoamérica de los años setenta, promoviendo (otro) golpe militar.

El resultado final, es que si la Hermandad Musulmana articula realmente una política exterior independiente durante los próximos meses, incluso un indicio de que Camp David debería volver a negociarse (más de un 90% de los egipcios lo apoyaría), más vale que el belicista dúo Bibi-Barak sea realista.

Fuente: Red Voltaire.


Ver también: «Mohammed Morsi reposiciona a Egipto» por Alfredo Jalife-Rahme.

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domingo, 5 de agosto de 2012

La sangre siria graba una nueva línea en la arena. Confirmado: la mayoría de los «rebeldes sirios» son Contras mercenarios extranjeros

por Pepe Escobar - Red Voltaire - Investigadores, periodistas independientes, observadores trabajando sobre el terreno, desde la misma Siria, confirman cada día con sus testimonios, análisis lógicos y otros materiales gráficos que los famosos «rebeldes sirios» —que tanto apoya la prensa comercial— no son en su mayoría otra cosa que una gran banda de Contras mercenarios fundamentalistas asesinos financiados por los EEUU y por algunas potencias europeas ávidas de dominación y en coordinación con las monarquías petrodólares déspotas del Golfo vasallas de Occidente, todos operando contra Siria principalmente desde territorio turco, israelí y jordano.

A principios del siglo pasado se trazó una línea en la arena de Acre a Kirkuk. Dos potencias coloniales –Gran Bretaña y Francia– se repartieron tranquilamente el Medio Oriente; todo lo que estaba al norte de la línea para Francia; el sur era de Gran Bretaña.

Muchos reveses –y tragedias concéntricas– después, una nueva línea en la arena está siendo trazada por Arabia Saudí y Catar. Entre Siria e Irak, lo quieren todo. Y hablemos de retorno de los reprimidos; ahora, como parte del compuesto OTAN-Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), están en la cama con sus antiguos amos coloniales.


Se puede observar en el video que los «rebeldes sirios», es decir los Contras mercenarios están drogados la mayor parte del tiempo, eso explica su estado de exitación extrema, en el video van a ejecutar a una familia entera que han capturado en su casa por el sólo hecho que dicha familia muy respetada en el pueblo guardaba simpatía por el gobierno del presidente Bashar Al-Assad. Este video ha sido filmado y colgado en internet por los mismos mercenarios muy orgullosos de mostrar sus acciones. 


Golpe tras golpe

No importa lo que pregonen los medios militarizados de Occidente, no hay un juego final en Siria todavía. Al contrario: el juego sectario no hace másque comenzar.

Es de nuevo el Afganistán de los años 80. Las más de 100 pandillas fuertemente armadas involucradas en la guerra civil de Siria rebosan de fondos con los cuales el CCG financia sus granadas rusas propulsadas por cohetes y compradas en el mercado negro. Numerosos salafistas-yihadistas cruzan hacia Siria, no solo desde Irak, sino también de Kuwait, Argelia, Túnez y Pakistán, después de llamados embravecidos de sus imames.
Secuestros, violaciones y matanzas de civiles favorables al régimen de Asad se están convirtiendo en la ley del país.

Persiguen todavía con más ardor a los cristianos [1]. Obligan a irse a los exiliados iraquíes residentes en Damasco, especialmente los que viven en Sayyida Zainab, el vecindario de predominio chií nombrado así en honor de la nieta del Profeta Muhammad, enterrada en la hermosa mezquita local. La BBC, dicho sea en su favor, por lo menos informó al respecto [2].

Efectúan ejecuciones sumarias; el viceministro del Interior de Iraq Adnan al-Assadi dijo a AFP que los guardias fronterizos vieron que el Ejército Libre Sirio (ELS) tomó el control de un puesto de la frontera y luego «ejecutó a 22 soldados sirios ante los ojos de los soldados iraquíes».

El cruce Bab al-Hawa entre Siria y Turquía fue invadido por más de 150 muyahidines descritos como multinacionales [3], provenientes de Argelia, Egipto, Arabia Saudí, Túnez, los Emiratos Árabes Unidos, Chechenia e incluso Francia. Muchos proclamaron su fidelidad a Al Qaida en el Magreb Islámico (AQIM).
Quemaron numerosos camiones turcos. Filmaron su propio vídeo promocional. Desfilaron con su bandera de Al Qaida. Y declararon que toda la zona fronteriza era un Estado islámico.


 Los Contras mercenarios extranjeros infiltrándose en Siria a través del desierto, cerca de Dara.


Entrega tu tarjeta de identidad de terrorista

No hay forma de comprender la dinámica siria sin saber que la mayoría de los comandantes del ELS no son sirios, sino iraquíes suníes. El ELS solo pudo ocupar el cruce fronterizo Abu Kamal entre Siria e Irak porque toda la zona está controlada por tribus suníes visceralmente opuestas al gobierno de al-Maliki en Bagdad. El libre flujo de muyahidines, yihadistas de la línea dura y armas entre Irak y Siria ya está más que establecido.
La idea de que la Liga Árabe –comportándose como portavoz oficial de OTAN-CCG– ofrezca asilo a Bashar al-Assad podría ser tan ridícula como la de que la CIA supervise qué grupos muyahidines y yihadistas pueden acceder a las armas financiadas por Catar y los saudíes.

Al principio, puede haber sido solo un mal chiste. Después de todo, la oferta del exilio provino de exactamente los mismos paragones de la democracia, la Casa de Saud y Catar, que controlan la Liga Árabe y financian a los muyahidines y la yihad anti-Siria.

Bagdad, sin embargo, condenó públicamente la oferta del exilio. Y la secuela –de hecho el mismo día– fue digna de The Joker (sí, el enemigo de Batman): una ola de atentados anti-chiíes en Iraq, con más de 100 muertos, debidamente reivindicada por el Estado Islámico de Irak, la franquicia local de Al Qaida. Su portavoz, Abu Bakr al-Baghdadi, urgió enérgicamente a las tribus suníes de Anbar y Nineveh a que se sumen a la yihad y derroquen el gobierno «infiel» en Bagdad.

El movimiento de ida y vuelta de muyahidines y yihadistas entre Siria e Irak ha sido más que confirmado por Izzat al-Shahbandar, alto miembro del parlamento de Irak y asistente próximo del primer ministro al-Maliki.
Bagdad incluso ha actualizado listas. La frecuencia de cambio solo pudo generar más frenética neolengua orwelliana acuñada por el sitio Moon de Alabama en la web [4].

Los muyahidines y yihadistas activos en Irak ahora son «insurgentes iraquíes». Y los muyahidines y yihadistas activos de Siria siguen siendo los usuales «rebeldes sirios». Todos han sido sacados del servicio activo como «terroristas». Según esta lógica el Batman de Colorado también podría ser descrito como «insurgente».

Seguid el dinero

Tal y como aparece, los idealizados «rebeldes» sirios, más los insurgentes conocidos previamente como terroristas, no pueden vencer a los militares sirios, ni siquiera con la lluvia de dinero y armas de los saudíes y los cataríes.

Tampoco existe evidencia de que el régimen considere una retirada a las montañas alauitas del norte de Siria, como lo evoca la discusión colectiva en los blogs de política exterior. Después de todo los «rebeldes» no controlan ningún territorio.

Lo seguro es quién se beneficiará de la progresiva balcanización de Siria. A la Casa de Saud y Catar les encantaría que la guerra civil se exportara a Iraq y el Líbano; en sus cálculos extremadamente estrechos, eso podría acabar produciendo otros regímenes suníes.

Por lo tanto hay que esperar que los fondos saudíes y cataríes compren a cualquier burócrata sirio bien conectado, incluso a pesar de que la burguesía urbana suní todavía no ha abandonado el barco.

Y a medida que se extiende la guerra civil, un tsunami de armas seguirá inundando Jordania, Líbano, Irak y por supuesto Turquía, reforzando grupos guerrilleros de todo tipo, incluidos los kurdos, una faceta más de la ahora excluida neo-otomana Turquía que contempla impotente cómo se destruyen los Estados tallados en la arena por esa línea colonial de los años veinte del siglo pasado.

Estratégicamente, será siempre una guerra por encargo, esencialmente de Arabia Saudí contra Irán con el apoyo de la Casa de Saud a islamistas de todos los colores en comparación con el apoyo de Catar a «su» Hermandad Musulmana. Pero sobre todo se trata de EE.UU.-OTAN-CCG contra Irán.

Los motivos de Israel van más allá del deseo sectario saudí/catarí. El primer ministro de Israel Bibi Netanyahu acaba de desenterrar un «bushismo» calificando a Irán-Siria-Hizbulá de «eje del mal». Lo que desea a largo plazo Tel Aviv es obvio: que Washington, con o sin el gobierno de Obama, derribe ese eje.
Mientras tanto, ese objetivo a largo plazo no impide que el ministro de defensa israelí Ehud Barak enloquezca especulando respecto a una invasión de Siria basada en una hipotética transferencia de misiles antiaéreos sirios o incluso de armas químicas a Hizbulá.

Washington, por su parte, adoraría tener por lo menos un dócil gobierno suní en Damasco para acelerar el cerco de Irán sin aumentar los temores sustanciales de Israel. Mientras tanto, lo que pasa por «poder inteligente» no es más que ilusiones glorificadas. Así es como los funcionarios pro Israel de EE.UU. planean una Siria post Asad [5].

Y llega el nuevo Bane

A pesar de todos sus valores de producción, la yihad de la OTAN –en conjunto con afiliados de al Qaida y copiones– todavía no ha logrado el cambio de régimen. No habrá sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, como ya han subrayado tres veces Pekín y Moscú. Por lo tanto sigue apareciendo siempre el Plan B. Este último sale directamente del guión al estilo de Irak: Damasco atacará a los civiles con armas químicas. Duró solo unos pocos ciclos noticiosos.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ya lo ha dejado claro: un cambio de régimen es un anatema, especialmente por un motivo que elude la mayoría en Occidente, los yihadistas en las puertas de Damasco significa que estarán muy cerca del Cáucaso, la posible nueva perla de un collar letal tendente a desestabilizar la Rusia musulmana.

El resultado contraproducente, mientras tanto, está listo para atacar como la Medusa. Lo que para todos los propósitos prácticos son escuadrones de la muerte muyahidines/yihadistas de la OTAN y el CCG estarán encantados de sangrar a Siria siguiendo líneas sectarias, en la arena y especialmente en áreas urbanas. Comenzó la temporada de caza, no solo de alauitas sino también de cristianos (10% de la población).

Una política exterior que privilegia a los yihadistas suníes, conocidos anteriormente como terroristas, para que creen un Estado «democrático» en Medio Oriente parece haber sido conjurada por Bane (el malo de la película en The Dark Knight Rises, el capítulo final de la trilogía de Batman). Y sí, somos sus creadores. Mientras los mejores carecen de toda convicción, y los peores están repletos de intensidad apasionada, un superhombre suní yihadista enmascarado camina hacia su nacimiento en Damasco.

Fuente: Asia Times Online, 25 de julio de 2012.
Traducido del inglés por Germán Leyens.


Pepe Escobar es periodista y autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Es también corresponsal para el diario Asia Times y analista político para the Real News

Fuente: Red Voltaire

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